Islandia: el país de los paisajes que asombran

Rumbo a mi siguiente aventura: el Ártico. Ya intenté ver las majestuosas auroras hace un año, pero un imprevisto me lo impidió. ¿Cuántas veces hay que intentar los sueños hasta que se consiguen? Perseverar es la clave, ¿no? Pues aquí estoy, perseverando, sabiendo que la incertidumbre sobre lograrlo en este caso es alta… Muchas veces, aunque hagas todo lo que está en tu mano el desenlace no depende de ti… Por tanto, confía, fluye y acepta lo que ocurra. Tomando conciencia de que lo que importa no es el destino o el resultado, sino el camino y cómo te transformas en él… 

Algunas cosas que he ido descubriendo y reflexionando en Islandia, este país impactante y maravilloso:
* Se ha mantenido durante muchos años entre los top 5 de países con mayor índice de felicidad. Ellos te explican que quizás es porque se conocen entre todos y sus familias, por lo que tienden a ayudarse y a ser amables con los demás…


* Es el país más seguro del mundo, no sé si tiene que ver con el punto anterior. Creo que son tolerantes, honestos y dispuestos a ayudar.


* Cuando algo es injusto se unen y se manifiestan, salen a la calle… Así consiguieron de forma pacífica darle la vuelta a su situación política hace unos años o conseguir ser un país pionero en derechos de la mujer. Las mujeres se manifestaron haciendo una huelga de «cuidado de hijos», los maridos se los tuvieron que llevar a sus trabajos… y así entendieron que era un tema de todos… Existe hasta un monumento dedicado a la reivindicación social… También creo que esto puede influir en el punto primero.


* No hay prácticamente desempleo, (sólo el estructural). El nivel de vida es elevado, (un café cuesta de media unos 4-5€), es el país más caro que he visitado. No obstante, el salario medio ronda los 3.000€ y necesitan mano de obra, a quien pueda interesar… 


* Es un país mágico, (y no sólo por las incontables historias de trolls y elfos), sino por sus glaciares y lagos helados, (los más grandes de Europa), y porque concentra unos paisajes maravillosos en un terreno relativamente pequeño, en menos de 500 km puedes recorrer la isla de oeste a este.


RECOMENDACIÓN:* Alojamiento:Bus Hostel Reykjavik, Skogarhlid 10

Reflexiones de una viajera en Colombia

Estoy a punto de acabar mi aventura colombiana, esta noche ya vuelo hacia España, lo cual en sí mismo casi es una aventura, va a ser un viaje largo (Bogotá- Dallas- Douglas- Madrid- Zaragoza).
Me voy inmensamente feliz de haber vivido una experiencia tan intensa y enriquecedora en este fabuloso país y me siento afortunada de haber llenado mi mochila de descubrimientos y recuerdos tan bonitos. Colombia me ha ganado el corazón. Sabía que me iba a encontrar lugares paradisíacos, naturaleza salvaje, ciudades efervescentes y hermosos pueblos coloniales, pero con lo que no contaba es con haber conocido personas tan increíbles, que me han abierto las puertas de su casa y de su corazón como pocas veces me he encontrado.

 Plaza de Zipaquirá
Plaza principal en Villa de Leyva, con Luli y Jaime 

Catedral de Zipaquirá, 
(una de las maravillas del mundo moderno)

He tenido la gran suerte de conocer en este viaje amigos y viajeros de muchísimos países, (Canadá, México, Ecuador, Perú, Argentina, Estados Unidos, Francia, Israel, Lituania, Alemania, España, Inglaterra, Holanda…) con los que he compartido inquietudes y emociones en conversaciones, cenas, cervezas o «tinticos», (cafés). 

Con Jaime y Luli en Villa de Leyva 
 Con Nohora, Astrid, Orlando, Jaime, Amparo en el restaurante 
Andres carne de res, muy famoso en Bogotá
Con Jaime y Amparo

Pero sobre todo me siento enormemente agradecida a los amigos colombianos que he hecho en este viaje. He descubierto a personas de gran generosidad, que me han arropado y cuidado como si se tratase de mi familia y con los que ya tengo uno de esos vínculos especiales, casi «mágicos» que ocurren en ocasiones cuando conectas de verdad, con la «esencia» y te olvidas de diferencias culturales o de cualquier tipo. Eso es para mí la riqueza enorme que me da viajar de la forma en que lo hago. 

 Con mi «familia colombiana»

Una vez más vuelvo a constatar que da igual en que país del mundo hayas nacido, eso es algo circunstancial, la esencia del ser humano es la misma, es mucho más lo que nos une que lo que nos diferencia, independientemente de nuestra cultura, raza, ideologías, etc.

Ojalá el pueblo colombiano pueda alcanzar pronto la solución a sus principales inquietudes. Por supuesto, en primer lugar, como todos ellos transmiten: la paz. Sesenta son muchos años de estar deseando que la situación de conflicto acabe y puedan vivir con tranquilidad en su país. Deseo de corazón que el 2 de octubre puedan celebrar que finalmente la paz es una realidad. Ha sido mucho dolor, pérdidas humanas y miedo lo que han vivido en estos años… Una vez alcanzado este reto podrán concentrarse, como ellos dicen, en sus siguientes preocupaciones, (la corrupción, el narcotráfico) y poder alcanzar el esplendor y el desarrollo que se merece este país que sólo desea vivir en paz y que dejemos de juzgarles y ponerles a todos la misma etiqueta simplemente por ser colombianos.
No, no todos los colombianos son narcotraficantes ni toman drogas. En mi experiencia, la gran mayoría de los colombianos que me he encontrado son personas amables, generosas y de buen corazón.
Muchísimas gracias a todos los amigos que he conocido en este viaje por hacerlo tan especial y, sobre todo, gracias a Nohora, Jaime, Amparo, Orlando, Astrid, Manuel, Carlos, por haber sido mi familia en estos días… ojalá nos volvamos a encontrar en el camino de la vida…
Con Nohora

Bogotá, la ciudad colonial que no descansa…

Hoy he dedicado todo el día a recorrer el centro de Bogotá y ya puedo decir que me ha enamorado.. Ayer pensaba que era una ciudad demasiado bulliciosa, con mucho ruido, bastante caótica, con aceras llenas de agujeros que parecen una gynkana que sortear.. Pero hoy he descubierto una parte de la ciudad que me ha encantado, La Candelaria, donde empezó Bogotá, hace muchos años.. Me he maravillado con la Plaza de Simón Bolívar, imponente y su majestuosa catedral.

Catedral en Plaza Simón Bolívar
He paseado además por las callejuelas de la zona colonial de la Candelaria, una zona bohemia donde se respira arte, una mezcla de ambiente cosmopolita y retro a la vez…
 Calle Embudo

 Calle Embudo

Barrio de La Candelaria
He presenciado algunas excentricidades curiosas, como tiendas móviles 😉
Curiosidades 
Hoy además he tenido la oportunidad de ir al Museo de Oro, a la Casa de La Moneda.. Aunque lo que me ha fascinado hoy ha sido la visita al Museo de Botero.. he disfrutado muchísimo allí.. Me encanta este artista, ha sido muy divertido.. Sobre todo me quedo con los cuadros de sus versiones de la Menina y de la Gioconda.. Fabulosos!! Que los disfrutéis…

 Adán y Eva

Ah! Hoy he probado algo típicamente bogotano: el «chocolate completo», (chocolate con bollo, con panecillo con mantequilla y queso… simplemente delicioso). Muy recomendable tomarlo en «La Puerta Falsa», calle 11, al lado de la plaza Simón Bolívar, (una de las cafeterías más famosas de Bogotá, del s.XIX).

Colombia, el encanto de Sudamérica

Por fin, ya estoy en Colombia. Tenía muchas ganas de conocer este fantástico país, de tanto oír hablar a buenos amigos de que es un país que enamora, sobre todo por su gente, cálida y amable. Su encanto colonial, su costa caribeña, sus picos andinos, los cafetales, la selva amazónica, sus paisajes variopintos y sus ciudades bulliciosas hacen de Colombia un destino digno de conocer para los amantes de los viajes… Así que aquí estoy, después de un periplo de 9 horas hasta llegar a Dallas, donde hice escala y otras 6 hasta Bogotá. Con una mezcla de nervios, ilusión y curiosidad estoy familiarizándome con la ciudad. El primer día siempre me lleva un poco más de tiempo. En esta ocasión al cansancio del viaje se le suma la altitud, (Bogotá es la tercera ciudad más elevada del mundo), por lo que hoy me lo he tomado con calma, intentando sobrellevar con dignidad el mal de altura. 
Jardin Botánico de Bogotá

Además hoy he buscado un alojamiento diferente al que tenía planeado: ayer llegué de madrugada a la ciudad y el taxista, preocupado, me recomendó fervientemente cambiar de hotel cuando le di la dirección.. Según sus palabras, «el tenía madre y hermanas y ese hotel y esa zona no eran para alguien como yo». Creo que en el camino hay que ser flexible, adaptarse a los cambios y, por supuesto, escuchar las «señales», así que agradecí al señor su consejo, fui a otro hotelito, (aún perdiendo la reserva) y hoy ya he encontrado otro alojamiento mejor y muy económico. Hoy, además, he entendido a qué se refería el señor taxista, y le agradezco su recomendación 😉

Esto es una de las cosas que me gustan y he aprendido de viajar sola, la dependencia de los otros y que abres tu mente y tu forma de relacionarte con los demás y que siempre hay buena gente en el camino dispuesta a ayudarte..

Hoy he conocido también el Jardín Botánico, muy recomendable y con mucha variedad de especies, muy cuidado y he probado el ajiaco, plato típico colombiano.

Ajiaco, plato tipico colombiano, a base de
 pollo, patatas, maiz, verdura, guisantes

Porque esto es África (II): Kenya y Tanzania

Elefantes en Serengueti
Lo que ocurre con este post es que sobran las palabras. Y es que, efectivamente, te quedas sin ellas cuando estás en medio de la sabana y entras en conexión con la Naturaleza que te rodea.
Es un alivio que estés obligado a guardar silencio cuando aparecen ante tí los depredadores, como medida para no molestarles, para no distraerles y hacerles lo más llevadera posible tu irrupción en su mundo. Pero es que, aunque quieras, te quedas sin palabras cuando te miran a los ojos de forma desafiante y, a la vez, amable.
 El indiscutible rey de la sabana
Me he sentido, una vez más, privilegiada por poder contemplar la maravilla que nos rodea. El observar los comportamientos de los animales, que tantas lecciones nos dan también, de civismo, de unidad, de ayuda mutua y de aceptación de la vida (o la muerte) como algo natural.
Hipopótamos en el Río Mara
¡Qué belleza en lo natural! ¡Qué reflexiones también para llevarnos con nosotros! Los animales no son ni feos ni guapos, ni gordos ni delgados.. o si lo son, poco importa.. Lo importante es que, simplemente, son. Y ya. Y aceptan y siguen su ciclo, su misión, entienden bien su «porqué» y «para qué» y ahí están, simplemente viviendo, y, no me cabe duda, disfrutando de su momento…
Jirafa en PN Serengueti
Búfalo en el cráter del Gngorongoro
Manada de elefantes en Kenya
Leopardo descansando, PN Serengueti
Guepardo en Serengueti
Cebra mamando en Serengueti
Cebras, Serengueti
Ñus en Mara
Atardecer en el poblado Masai

Aprendizajes en Etiopía (II)- La cara

Toda moneda tiene dos caras. Y a mí me gusta «elegir», además, ver siempre la parte positiva de cada una de las experiencias que la vida me pone en el camino… Así, que, en ente caso, también han sido muchos los aprendizajes y emociones positivas que me he traído en la mochila.  

Niña en escuela de Muketuri

He reflexionado sobre lo que tantas veces hablamos de desarrollar «competencias», esas capacidades que nos hacen ser mejores en el trabajo o, en general, en la vida.. ¡Qué diferente es el entorno en que estas personas se mueven y que hace que el desarrollo de esas competencias lo tengan prácticamente todos para poder sobrevivir, no sólo para poder mantener su trabajo!

He admirado su fortaleza, su capacidad de adaptación al entorno, sin quejarse ni obsesionarse con lo que pasará dentro de un año, o dentro de un mes. Lo importante es el aquí y el ahora… ¿quién sabe dónde estaremos mañana?

Junto con niños y voluntarios en la escuela
He admirado su capacidad de sonreír, de verdad, desde el corazón, no sólo con la boca, sino también con los ojos y con el alma. Es increíble el sentimiento de gratitud a la vida que tienen, simplemente por el hecho de… estar vivos. ¿Hace falta algo más para poder vivir que estar vivos?

Madre y su hija en Muketuri
Me ha sorprendido su resiliencia y su aceptación, sin quejarse, sin malgastar energías en el victimismo, (y eso que todos tenían, a mi modo de ver, muchos motivos para poder hacerlo). Creo que ellos saben que emplear sus pocas energías en quejarse no va a hacer que su familia coma en el día o que sus niños se recuperen de la enfermedad, así que lo que hacen es simplemente… ¡aceptar y hacer lo posible!
Niña jugando
He admirado también sus tremendas ganas de vivir, de disfrutar, es increíble la capacidad del ser humano para adaptarse a las situaciones más complicadas con ese instinto de supervivencia.. Y también la capacidad de normalización de los niños, la espontaneidad para asimilar cualquier situación…
En el cole
Qué bonito también ha sido el comprobar la generosidad y la humanidad de cualquier persona, en cualquier parte del mundo, eso no conoce de fronteras, de países, ni de idiomas.. Las ganas de mejorar el mundo, de contribuir con esfuerzo y dedicación a hacer del mundo un lugar mejor para todos…
Con todo el equipo de Muketuri, 
después de una formación
En el Cañón Wusha Gadel

Aprendizajes en Etiopía (I)- La cruz

No sé por dónde empezar para explicar qué es lo que más me ha impactado de mi estancia en Etiopía. Seguramente lo que más me sorprendía cada día y me hacía estar en lo que yo llamaba «un estado de shock permanente» era descubrir la calma relajada con la que los héroes y heroínas que sobreviven allí aceptaban su suerte y decidían enfrentarla con una sonrisa resignada. 
Mujer tan sólo dos semanas después 
de haber dado a luz ella sola en su choza
Vivir sin agua, con continuos cortes de luz, con menos de un dólar al día para mantener a tu familia, con escasez de comida, sin ropa de abrigo durante la época de lluvias cuando hace mucho frío y llueve continuamente, (la altitud es de 2.600 metros)… eso forma parte de tu día a día si has nacido en Muketuri, (Etiopía). Y desgraciadamente es la situación generalizada en el resto del país.
Mujeres recogiendo fardos de leña por 
los que cobrarán un euro al día
Yo no podía aceptar que esa realidad esté ocurriendo en un país en pleno siglo XXI. No podía acostumbrarme a la idea de que la esperanza de vida sean 55 años y de que la mortalidad infantil sea tan elevada, (aproximadamente un 8%).
Los niños hasta los cinco años tienen un gran riego de morir, por lo que, en general, sus familias no les muestran demasiado apego porque saben que posiblemente, (y si Dios lo decide, ya que no lo asocian con la desnutrición, sino con la intervención divina), en los primeros años de vida van a morir. También por ello suelen dejar en sus cabezas una especie de «cresta», para que, si mueren, los ángeles puedan coger a los niños del pelo para llevarlos al cielo.

Niños en un poblado cerca de Muketuri
Me he dado cuenta de que ser niño en Etiopía es algo muy difícil, pero sobrevivir siendo un niño con discapacidad es algo así como un milagro. Además, por si fuera poca la mala suerte en tu reparto cuando te toca la carta de la discapacidad vas a tener que enfrentarte con el rechazo del resto del poblado e, incluso, de tu familia, ya que se considera un «mal de ojo» esta circunstancia, o, en el peor de los casos, que la familia lo merecía por sus pecados o acciones pasadas.
Sobrevivir con una discapacidad 
en Etiopía es milagroso
Además, cuando eres niño y tienes menos de cinco años lo tienes más difícil… Todavía no puedes trabajar cuidando a las vacas, o yendo a buscar agua, por lo que no puedes ayudar a la familia, y, por tanto, vas a ser el último en comer.. eres el menos «productivo»…
Niña cuidando sus vacas 



Continuando mi viaje a Itaca…

Es tan sólo una pequeña muestra de lo que va a llenar mi mochila en la siguiente etapa de mi viaje a Ítaca. Y es que, como me dice mi buena amiga María, el año pasado simplemente fue el comienzo, arrancando un sueño que va a durar toda mi vida. Espero que haya muchas Ítacas en mi vida, muchos viajes de aprendizaje, de descubrimiento, cúmulos de experiencias y sensaciones vividas a través de los ojos y de las emociones compartidas con tantas y tantas personas que voy encontrando en mi camino.
Preparando mi mochila para Etiopía
En tan sólo diez días emprendo rumbo a mi siguiente Ítaca.
Es un viaje diferente al que emprendí hace un año, aunque ambos tienen en común
que voy a vivir una gran experiencia y que voy a salir de nuevo de “mi zona de
confort”. En esta ocasión voy a Etiopía, a aportar mi pequeño granito como
voluntaria en varios proyectos con los que colaboro. Siento la necesidad de vivir
lo que ellos viven, poniéndome literalmente en los “zapatos del otro”, porque
creo que es la forma de interiorizar y asimilar de verdad las situaciones que
se viven en otros países donde no son tan privilegiados como nosotros somos. Quiero
sensibilizarme, empaparme de esa situación y luego ser capaz de trasmitirla, de
contarla en mi entorno.. ¿me acompañas en este viaje?
Formación con amigos de Dakar (Senegal)

Y aunque sé de sobras que lo que voy a recibir va a ser
mucho más de lo que voy a poder ofrecer, espero poder gestionar las emociones
que voy a sentir, ése creo que va a ser el primer reto que tendré que afrontar.

Una vez más, estoy segura de que vendré con mi mochila mucho
más llena, no con peso, sino con experiencias y vivencias que me harán aprender…
Con niños en un cole en Dakar, (2012)

Reflexiones finales de una viajera…

Creo que después de 25 aviones, 9 países y más de 60.000 kilómetros
recorridos puedo decir satisfecha que he logrado cumplir mi sueño de dar
la vuelta al mundo. Cuando mis amigos me preguntaban, antes de
emprenderlo, el «para qué» de mi viaje yo tenía muy claro, desde hace
mucho tiempo, mi propósito: conocer, descubrir, compartir y, sobre todo,
aprender, viviendo experiencias diferentes de las que estoy
acostumbrada.

Con mi mochila, en Bangkok

Me
traigo a casa la mochila llena de lugares maravillosos,
paisajes increíbles y ciudades súper interesantes. También me traigo en
mi equipaje más conocimiento de mí misma, de cosas que quiero mejorar y
de otros aspectos que he descubierto, que no conocía y que intentaré
potenciar. Pero, sobre todo, me traigo en la mochila el conocer un
poquito más de este mundo y de diferentes culturas a través de los ojos
de muchos amigos que he tenido la gran suerte de
encontrar en mi camino. He disfrutado intensamente de todas y cada una
de las conversaciones y de los momentos compartidos con tantos viajeros y
amigos.
He vivido, también intensamente, muchas emociones: he reído, (mucho), he sentido pena o tristeza, (algunas veces), me he sentido perdida o frustrada, (en bastantes ocasiones), me he maravillado, (cada d
ía y con cada descubrimiento), y, sobre
todo, me he sentido agradecida por esta oportunidad que la vida me ha
regalado.
 Jardín de orquídeas, Chiang Mai
Espero que después de esto no se me olvide nunca la gran suerte que
tengo de haber nacido en el país que he nacido, donde, a pesar de «la
que está cayendo», tengo un techo bajo en que refugiarme si hace frío o
si llueve, (y no un conjunto de hojas de banano o chapas que
probablemente se caerán en algún momento de la estación de lluvias),
varios platos diferentes de comida diarios, (y no un plato de arroz o
frijoles para pasar el día), la tranquilidad de pasear por el campo,
sabiendo que no va a explotar una mina a mis pies, o de saber que, si lo
necesito, puedo recibir ayuda en un hospital sin que mi familia tenga
que endeudarse durante años. 

 Mujer trabajando, Long Neck Ladies
Hilltribe, Chiang Mai

También un lugar donde tengo el privilegio
de poder vestirme de colores, llevar el pelo suelto, decir lo que
pienso, trabajar y decidir con quién casarme, si realmente quiero
hacerlo. O simplemente de poder conseguir un pasaporte que me permita
viajar y salir de
mi país, si quiero. 

Que no se me olvide nunca que tengo un millón de
razones por las que estar agradecida, he visto muchas situaciones y
personas que me han dado esa lección de gratitud teniendo la décima
parte de «suerte» que yo en ese reparto de cartas que nos hacen al
empezar la partida de la vida.

 Disfrutando del momento, 
Halong Bay, Vietnam

Estoy profundamente agradecida a todos los amigos que he conocido en el
viaje, os envío un GRACIAS enorme por haberme enseñado tantas cosas sobre
vuestra cultura, vuestro país, y haber compartido conmigo inquietudes y
emociones. Os llevo para siempre en mi corazón y ojalá nuestros caminos
vuelvan a cruzarse en el futuro.

También me gustaría daros las GRACIAS a todos los amigos que, en la
distancia, me habéis acompañado, con vuestro cariño y apoyo y vuestros
mensajes.
 GRACIAS!!!
Cuando pensé en escribir un blog de mi viaje mi ilusión era
poder inspirar o ayudar un poquito a alguien que estuviera atravesando una
situación que a priori pueda parecer «difícil» y quizás inspirar y
transmitir con un modesto ejemplo, c
ómo siempre podemos elegir nuestra
actitud y ver cada situación como una oportunidad, tomando impulso para
realizar nuestros sueños después de reflexionar y decidir cuáles son.
Jamás pensé que el blog pudiera tener la difusión y respuesta que ha
tenido, estoy realmente sorprendida. Gracias por venir conmigo a través
del blog en esta maravillosa experiencia, me siento muy feliz de haber podido
alegraros o ayudaros en alguna medida, como me habéis transmitido en algún
mensaje personal que
me ha emocionado.

Para lo que necesit
éis podéis contactar conmigo en este e-mail:nbermudezmayoral@yahoo.es.
Estaré encantada de hablar con vosotros y poder compartir momentos y experiencias en este
apasionante viaje de la vida…
 HASTA SIEMPRE…

Chiang Rai, en la frontera natural tailandesa del río Mekong…

Una de las paradas interesantes en el camino de Chiang Mai
a Chiang Rai es el Templo Blanco, es espectacular ver los destellos de colores
que producen sus cristales y pequeños azulejos a la luz del sol…
El camino de entrada al Templo es una alegoría de las almas que están en el infierno y quieren escapar. El templo representa el nirvana.
 Templo Blanco
 Entrada al Templo Blanco
Chiang Rai es la población que limita en
el norte de Tailandia con otros dos países, Myamair, (antigua Birmania) y Laos.
Desde ahí se puede observar el Triángulo de Oro, un pequeño islote triangular
donde se comerciaba unas tres o cuatro veces al año, durante la estación seca,
(durante la estación de lluvias ese islote desaparecía por la crecida del río
Mekong), y la moneda de cambio era el oro, de ahí que se le conozca como el
Golden Triangle. 


 Golden Triangle, (Myamair,
 Laos, Tailandia)
En esta zona Tailandia hay también, por tanto, una gran mezcla
de diferentes etnias.
Conociendo las costumbres de
 la tribu de Akha