San Francisco, una ciudad que te enamora…

No tenía muy claro si llamar a este post “la ciudad de la niebla” o “la ciudad de las cuestas gigantes”, creo que ambos aspectos la definen. Pero, tal y como me advirtió mi buen amigo Hans, al cabo de unos días viviendo en esta ciudad acabas irremediablemente enamorado de ella. 
San Francisco es una ciudad viva, llena de novedades cada día, que seduce por sus edificios, sus parques, sus rincones para pasear, su gente y su calidad de vida.
Intenté ver en tres ocasiones el famoso Golden Gate Bridge, y me resultó imposible por la niebla hasta el cuarto día… aunque, como si se tratase de una novia que hace esperar a su amado en el altar y, cuando llega, está tan radiante y bonita que todo se le perdona, me quede fascinada cuando lo ví resplandecer delante de mí.

Golden Gate Bridge

Uno de los sitios más dinámicos de la ciudad es el Pier 39, un muelle donde hay un montón de restaurantes, sobre todo de marisco, de cafeterías y, sobre todo, mucha animación. No hay que perderse los cocktails de gambas, o el clam chowder, que es un pan redondo que rellenan con una especie de sopa de marisco. Del Pier 39 parten varios tours para visitar Sausalito, Tiburón, Muir Woods, o el Golden Gate Bridge. 

Leones marinos en el Pier 39
Union Square
Muy bonito también el Golden Gate Park, donde se encuentran el Japanese Garden y el Botanic Garden, (precioso, con árboles y plantas de todos los continentes).
Botanic Garden, dentro del
Golden Gate Park 

Lombard Street

San Francisco es una ciudad pionera en abogar por la igualdad de derechos de los homosexuales, (su barrio de Castro es un ejemplo de ello). 
Barrio de Castro
Una de las atracciones más famosas en San Francisco es su tranvía, toda una experiencia montar en la parte lateral y sujetarse a la barra mientras se desliza rápidamente por la interminables cuestas de la ciudad.
 Cable car en San Francisco
Recomendación:
* Alojamiento: Amsterdam Hostel, 749 Taylor Street.