Fin de mi primera etapa (Perú)

Hoy dejo el primer país de mi viaje y parto con rumbo al siguiente destino: Ecuador. El balance de esta primera etapa ha sido muy positivo y enriquecedor. El primer día me asaltaron algunas dudas, me encontré con algunas personas que, intentando aconsejarme, me decían que Lima era peligroso para una extranjera viajando sola, que no llevase mochila ni cámara a la vista, que no hablase con desconocidos ni preguntase nada a nadie… Obviamente todos estos consejos eran más bien…imposibles de seguir. Una de las cosas que más me gusta de viajar como lo hago es todo lo que comparto con la gente que voy conociendo por el camino, sobre todo la gente local. Me apasiona compartir experiencias, conversaciones, puntos de vista… y aprender de todo ello.
Es precisamente es ese momento, cuando te relajas, abres tu mente a otros puntos de vista, a otras realidades, aprendes de los demás y puedes compartir momentos muy especiales con personas que han nacido a miles de kilómetros de tí, en un ambiente y cultura muy diferente, pero que, al fin y al cabo, comparten la mayoría de las veces unas mismas inquietudes y valores en su vida.
Te das cuenta entonces de que es más lo que nos une que lo que nos separa.
Creo también que cuando viajas es mejor confiar en los demás, dependes de ellos para poder vivir en tu camino, y esa dependencia es maravillosa, el ser humano lo es, encuentras más bondad de la que imaginabas. Eso no implica no prestar atención y tener cuidado, pero creo que es mejor confiar en los demás, eso te permite descubrir, conocer y comprender al otro.

Brindando con pisco sour, con Leo, un amigo
peruano y Manuel, una amigo mexicano
Pancho, mi guía en la selva del Amazonas
Mario, el niño barquero que
nos acompañaba por el Amazonas

Con Beatriz y con Irma, de Lima

En Lima, con Renzo, comiendo anticucho, (brocheta 
de corazón de vaca, muy típico y buenísimo)

Recomendación:
*Lectura: “Crónica del Perú. El señorío de los incas”,de Pedro de Cieza de León. Es un libro fabuloso que me ha regalado un amigo venezolano que he conocido en el camino, sobre la historia de Perú.
* Restaurante: Anticuchos Grimanesa, Avda. Ignacio Merino, 466, en Miraflores, Lima.

El Amazonas, donde nace la vida…

En Perú, Iquitos es la puerta de entrada al Amazonas. Cuando llegas a Iquitos te das cuenta de que has llegado a otro mundo. A mí me ha resultado una ciudad aplastante, (y no me refiero sólo al calor)… Es una ciudad que aturde los sentidos: es hiper ruidosa, tiene unos 500.000 habitantes, pero más de 60.000 mototaxis, de todos los colores, que no paran de pitar y que circulan a toda velocidad en un caos aparentemente organizado, (aunque yo no haya logrado entenderlo). Estos grandes abejorros de metal van impregnando el aire con un olor a gasolina nauseabundo, (se nota que hay mucho petróleo en esta zona y es barato, por la alegría con la que lo gastan…). Ahora bien , como si de un purgatorio se tratase, todo se le perdona a Iquitos al entender que es la puerta de entrada al paraíso.

Atardecer en el Amazonas

Para llegar al Amazonas debes llegar a Nauta y previamente a Iquitos, (sólo se accede a estas poblaciones por barco o avión). Y, una vez en la selva, ya has conocido una de las grandes maravillas de la Naturaleza. En mi caso han sido tres días totalmente desconectada de la vida moderna, en un refugio en la selva, sin agua caliente, con electricidad sólo dos horas al día con un generador, con comida hecha con leña….pero, eso sí , conectada con la Naturaleza, los animales…y conmigo misma. En el refugio tan sólo estábamos Erison, (el dueño), Mary (la cocinera), Pancho, (el guía), Mario, (el barquero, ya que sólo se podía acceder al refugio en una barquita pequeña, que ellos llaman “peque-peque”) y yo.

Junto a un seibo en la selva del Amazonas

Ha sido una experiencia increíble: adaptar el ritmo de tu día al sol, pasear, observar y escuchar atentamente la selva, aprender de Pancho los remedios medicinales que los indígenas obtienen de los árboles y plantas, los sonidos que emiten los animales para cazar, defender su territorio o reproducirse. He visto delfines rosados y grises, caimanes, serpientes, tarántulas, sapos gigantes, pirañas, gavilanes, halcones, osos perezosos,… 

Amanecer en el lago Piraña, Selva del Amazonas
También he aprendido a pescar, ejercitando mi paciencia, y he disfrutado tumbada simplemente en una hamaca mirando al Amazonas.
Es maravilloso darte cuenta de que todo lo que necesitamos para vivir y ser felices ya nos lo da la Naturaleza.
Cenando una piraña pescada por mí en el Amazonas
Recomendaciones:
* Hospedaje en Iquitos: Casa Pascana, calle Pevas, 133.
* Tour operador: Pascana Amazon Services, (Refugio Piranha)www.pascana.com


La gastronomía peruana, capítulo aparte

Creo que la gastronomía peruana merece una mención especial, dada la riqueza y la variedad de platos típicos que se pueden encontrar en Perú. Para un amante de las sopas y las cremas como yo, éste es un paraíso… la sopa criolla, (a base de leche, carne, guisantes, fideos), el aguadito de res, (carne, leche, arroz…), son algunos ejemplos. 
Aguadito de res
Todo lo relacionado con las patatas en múltiples formas: papa a la guancaina, (con un salsa especial de queso, buenísima…) cuina rellena, (puede ser de queso, pollo, carne, cangrejo…). 
También es muy típico el lomo saltado, (con verduras, papas) y, como postre, la mazamorra morada. 

Lomo saltado

Es recomendable atreverse y probar algo más autóctono y que a los extranjeros nos choca un poco, el cuy, una especie de roedor que ellos hacen asado o la carne de alpaca, buenísima y con muchas proteínas y poca grasa. 
No me olvido del ceviche, plato típico muy conocido, a base de pescado con limón, ají,.. riquísimo.
Existe además una cocina fusión de comida peruana y asiática muy interesante para probar. 

Ceviche, fusión cocina peruana y japonesa

Recomendación:
* Restaurante La Pucara, calle Plateros, 309, Cuzco.
* Restaurante Perú Gourmet, pasaje Santa Rosa, 165, cercado de Lima.

Lima, la ciudad desierto

Lima es la segunda ciudad más grande del mundo construida en un desierto,
después de El Cairo, en Egipto. A pesar de eso, tiene un elevado consumo de agua
por habitante, mucho más grande que el de la capital egipcia. La diferencia es
que Egipto cuenta con el Nilo, 20 veces más caudaloso que el Rimac, el río que
abastece Lima. Es por eso que en la ciudad se está llevando a cabo una campaña
de concienciación sobre el consumo del agua, como se puede ver en el Parque de
la Reserva, (o Parque del Agua), con un conjunto precioso de fuentes, con
espectáculo nocturno de luces y música y con una exposición permanente sobre el
agua y el consumo responsable.

Fuente Arco Iris, Parque de la Reserva

Además en Lima es interesante visitar su
centro histórico, la Plaza de Armas, (muy espectacular su cambio de guarda
al mediodía), la Catedral y su museo, la Iglesia de San Francisco, (las
catacumbas), la Plaza San Martín, la Plaza Grau, etc.

Catedral de Lima, Plaza de Armas

En el barrio de
Miraflores, en plena ciudad,se encuentra también una visita muy interesante: las ruinas de
Huaca Pucllana, que datan del año 200 d.C., pero fueron descubiertas hace 60
años y, por distintos motivos, no se empezaron a excavar y sacar a la superficie
hasta hace tan sólo 30 años. Son espectaculares, y muestran la forma de vida,
rituales de ofrendas, funerarios , etc. de las culturas lima y la wari, como
adoradores del mar.

Ruinas de Huaca Pucllana, Miraflores, Lima

También en ese mismo
barrio se puede pasear por el Malecón y el Parque del Amor, o ver el Torito de
Pucara, en el Parque Kennedy, que simboliza la abundancia y la prosperidad y
representa la fertilidad en la cultura andina. 

Torito de Pucara

Recomendaciones:
* Hospedaje: Hostel International Lima, calle Casimiro Ulloa.
* Restaurante: Perú Gourmet.

Cuzco, el ombligo del mundo

No me extraña que Cuzco, (o Cusco para los andinos), sea considerado el ombligo del mundo… Es realmente un lugar fascinante. No obstante, primero tienes que asimilar la broma con la que te recibe la ciudad, y que cada uno intenta sobrellevar con la mayor dignidad posible: tumbarte y reposar unas cuantas horas al llegar, ir a un ritmo pausado el primer día, comer ligero… y, cuando todo esto no funciona, tomar unas píldoras milagrosas contra el “soroche” que te calman ese temido mal de altura. Pero una vez salvado ese obstáculo, lo que Cuzco ofrece es maravilloso: una ciudad viva, amable, con una Plaza de Armas maravillosa, su espectacular Catedral, el Qorikancha, los mercadillos de artesanía, sus museos… 

Plaza de Armas en Cuzco

Además Cuzco es la puerta para poder descubrir el Valle Sagrado de los incas, una visita obligada para conocer la cultura inca y preinca, con lugares tan interesantes como Ollantaytambo, Pisac, Chinchero, Tambomachay, Pukapucara o Qenqo. En ellos se pueden encontrar ruinas arqueológicas que nos muestran el talento de los incas como ingenieros, arquitectos o astrónomos.

Ollantaytambo- Valle Sagrado
Al atardecer Cuzco es un lugar lleno de vida, con una oferta cultural amplia. Es muy interesante visitar el Centro Qosco de Arte Nativo, donde todos los días a las siete de la tarde se puede disfrutar de una muestra de danzas y músicas típicas de Perú. 
Danzas tradicionales en 
el Centro Qosqo, en Cuzco
Me ha encantado la visita a Cuzco, muy recomendable, sobre todo su tesoro de Machu Picchu , una experiencia para recordar toda la vida.

Recomendaciones:
* Hospedaje: Hostal Mallqui, calle Nueva Alta, 444, Cusco.
* Restaurante: La Pucara, calle Plateros, Cusco

Machu Picchu: Santuario sagrado de los incas

Tiene guasa la cosa. Se supone que esto es lo primero que escribo sobre el primer destino de mi viaje: Perú. Y resulta que no estoy segura de ser capaz de transmitiros con palabras lo que he sentido en Machu Picchu. Pues sí que empezamos bien. Y la verdad es que ya me lo habían advertido previamente: que si “no se puede explicar con palabras”, que si “hay que vivirlo para poder entenderlo”… En fin, que no se exactamente si es la concentración de energía, magnetismo de los materiales utilizados, los enigmas que rodean la construcción de esta maravilla, el que sea considerado un lugar sagrado para los andinos, la propia magnitud de la construcción o la belleza del lugar.. El hecho es que te quedas literalmente con la boca abierta. No en vano es el lugar mas visitado de Latinoamérica, considerado una de las Maravillas del Mundo desde el 2007, y uno de los tres caminos mas recorridos del mundo, (Camino Inca).  Para Perú el turismo a Machu Picchu supone la tercera fuente de ingresos más importante, después de la minería y la pesca, y unas 5.000 personas visitan diariamente este santuario.

Santuario Sagrado de Machu Picchu,
una de las Siete Maravillas del Mundo

Lo mejor de esta visita es descubrir junto a un buen guía (se puede contratar directamente en la entrada de Machu Picchu los servicios de uno), los secretos que envuelven este lugar. José Luis, nuestro guía, era antropólogo y nos ha hecho vibrar a todo el grupo con sus detalladas explicaciones. No hay que perderse el momento en el que te descalzas, estas en contacto con el suelo de Machu Picchu y te dejas envolver por la magia y la energía. O el momento en el que vas tocando las piedras gigantes con las que construyeron los templos y las casas y notas los miles de años de historia que llevan consigo… Impresionante vivencia!! Magnifico también el paseo en tren hasta llegar al santuario, la compañia que lo gestiona es Perurail,(www.perurail.com).

Las “causalidades” de la vida…

Parece algo mágico… A veces nos encontramos de repente, con situaciones, momentos o personas que llegan aparentemente a nuestra vida al azar. Yo las llamo “causalidades ” porque creo firmemente en que siempre suceden por algo, tienen una finalidad, normalmente nos transmiten una respuesta, una información que necesitamos o simplemente nos confirman que hay una conexión en todo lo que nos sucede. A lo largo de mi vida he compartido esta idea con muchos amigos y siempre sonreimos ante estas causalidades, que nos hacen confiar en las intuiciones y en la vida, relajarnos y vivir el momento presente. Esta mañana estaba reflexionando en el vuelo sobre el largo viaje que acabo de emprender y me asaltaban algunas dudas: ¿Seré capaz de realizar mi sueño? ¿No será una locura?¿Y qué pasará si me surgen problemas difíciles de afrontar? Al cabo de unas horas he sacado la tablet y me he puesto a buscar algún libro para leer, y, por casualidad, (¿causalidad?), he encontrado “El laberinto de la felicidad” de Álex Rovira. (http://www.alexrovira.com/libros/libro/el-laberinto-de-la-felicidad).


Me ha encantado su mensaje, os lo recomiendo. Está escrito como un delicioso cuento, en el que Ariadna, (es mi nombre favorito), sale a buscar su felicidad después de haberlo perdido todo. Algunas ideas que me han encantado:
1) Cumplir un sueño siempre da miedo porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida. Por eso a veces nos boicoteamos a nosotros mismos poniendo muros imaginarios entre nosotros y nuestros sueños.
2) La felicidad es vivir sin miedo a elegir.
3) Tú eres tu propio camino.
4) La felicidad no está en las cosas que haces, sino en cómo haces las cosas: con felicidad.Y así, con estas reflexiones que comparto con vosotros, llego a mi primer destino: Lima.



A llenar la mochila…

Ahora ya empieza la cuenta atrás… Han sido tres semanas de locura, con todos los preparativos, billetes, visados, vacunas, reservas.. Aún teniendo poco tiempo para prepararlo todo lo he hecho con tanta ilusión que me ha cundido el doble.. es esa sensación de que “fluyes”, de que el tiempo pasa volando, estás absorto en lo que haces, porque como te apasiona no ves pasar las horas.
Mi ruta incluye conocer 9 países en los próximos 3 meses, empezando por Perú.
Ahora es momento de empezar a llenar la mochila. Físicamente espero llenarla lo menos posible, con lo imprescindible… mi espalda lo agradecerá.
Lo que sí pretendo hacer es traerla llena hasta los topes de experiencias, vivencias, momentos compartidos con otras personas en el camino, conversaciones y, en definitiva, de aprendizaje…
Espero compartir estas experiencias y emociones con vosotros…

Mi mochila

Mi particular viaje a Ítaca

Me gustaría compartir con vosotros esta bella lectura que me ha enviado mi buen amigo Juan y reflexionar con vosotros en estas ideas: ¿Qué es más importante, el destino o el camino hasta alcanzarlo?
¿Es más satisfactoria la idea de alcanzar nuestra meta o lo que aprendemos y evolucionamos hasta conseguirla?
¿Deseamos un éxito rápido, un camino corto, o un camino largo y rico en vivencias que nos permiten aprender?
¿Qué importa más el Qué o el Cómo?
 
ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Konstantínos Kaváfis

Tortuga volviendo al mar después del tremendo
esfuerzo de poner sus huevos, en Tortuguero (Costa Rica)

Mi Gran Sueño

El
mes pasado fue mi cumpleaños. También fue el mes en que acabó mi relación
laboral en la empresa en la que llevaba trabajando 9 años. No conseguimos que
nuestros intereses estuvieran alineados, así que lo más sensato era decidir
empezar una nueva etapa.

Hay
veces en la vida en las que hay que tomar decisiones que pueden parecer
difíciles, como en este caso era para mí. Tomar la decisión que tomé implicaba
atreverme a decidir un cambio, arriesgarme a empezar de cero, pero eligiendo
yo. En estos casos creo que es bueno pararse a pensar: ¿Cuál es mi misión? ¿Qué
me hace feliz? ¿Cuál es mi ilusión en la vida? ¿Me ayuda la decisión a
acercarme o a alejarme de mi objetivo? Las decisiones importantes salen del
corazón, las sientes muy dentro, las ves muy claras y oyes una voz interior que
te orienta. Al fin y al cabo sólo podemos ser plenos
si conseguimos que haya un equilibrio y una coherencia entre lo que queremos
hacer y lo que realmente hacemos. Así que he decidido que nadie decida por mí
cuál es mi siguiente paso en la vida… por eso me siento feliz. Y por eso creo
que este año he recibido el mejor regalo que podría imaginar. La oportunidad
perfecta para hacer realidad mi sueño. De todas formas, la elección de la
actitud es nuestra. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida y
tenemos la libertad de elegir cuál es la actitud que queremos tener ante las
circunstancias y los hechos que nos ocurren. Un mismo acontecimiento, como
sabemos, puede ser vivido de forma radicalmente opuesta por dos personas, pero
si lo analizamos bien, la diferencia básica estriba en cómo cada una de esas
personas decide afrontarlo. Las cosas simplemente ocurren, no son ni buenas ni
malas en la mayoría de las ocasiones, todo depende de cómo las sientas, las
vivas, las interpretes… Yo elijo interpretar mi situación como una
oportunidad… La de hacer realidad mi Gran Sueño.
Emoción tras alcanzar la cima del Púlpito (Noruega)